Hace unos años, durante la pandemia, decidí consumir abusivamente un género literario que siempre he disfrutado y me ha fascinado enormemente ya desde niño. Me refiero, como no, a la ciencia ficción. Y en concreto, a esa rama tan especial como es la que tiene como base historias que se producen en el espacio profundo, en planetas remotos imposibles de concebir, de Imperios masivos dominando con mano firme la galaxia, lo que comúnmente se denomina space operas.
Dentro de este fantástico género literario existe una novela que llegó a mis manos casi de casualidad. Navegando sin rumbo definido por la red me topé con esta novela de Michael Flynn llamada El naufragio de “El río de las estrellas” que cumple en este año de Nuestro Señor de 2025, veinte añazos.
Es la primera obra que leo de Flynn, y la verdad, me ha encantado. Se la suele denominar y etiquetar como una space opera, aunque yo no estoy del todo de acuerdo ya que, si bien la trama trasncurre en el espacio y la interacción entre los personajes alberga ciertos intereses que pueden considerarse dignos de este tipo de obras, le falta la epicidad propia del género. Además la trama, no transcurre en planetas remotos, ni en futuro lejano. No hay imperios ni facciones, ni extraños seres de otros planetas. Todo lo contrario.
La historia narra las desventuras de un viejo velero estelar, ya obsoleto, que todavía viaja a través del sistema solar con la dignidad propia que otorga lo añejo, lo pasado, una vieja gloria de crucero que ahora se ve abocado a su salida de servicio y acabar orbitando por siempre en algún planeta.
La novela nos describe personajes, nos detalla sus interacciones, sus miedos, esperanzas, decisiones todo agitado en una lucha de egos que desemboca en un viaje a través del Sistema Solar donde de todas las direcciones posibles a tomar, todas se reducen a la salvación o al desastre.
Novela muy cafetera y recomendada, la podéis adquirir en: